“Ya no tenemos agua ni para tomar”: pobladores de San Francisco Angulo exigen suspender la construcción de un relleno sanitario

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Durante una caminata ecológica y un acto ecuménico, habitantes de la comunidad pidieron a las autoridades detener las obras, retirar la maquinaria y proteger los nacimientos de agua y los sitios de memoria de la masacre de 1981 durante el conflicto armado. Fotografía: Lissette Lemus

En resumen:

  • El relleno sanitario prevé recibir los desechos sólidos de unos 35 distritos de los departamentos de La Paz y San Vicente.
  • Temen que este proyecto de disposición final de la basura contamine las pocas fuentes de agua limpias.
  • Denuncian que las descargas de aguas negras provenientes de la mega cárcel Cecot ya contaminaron una parte de los recursos hídricos.

Por Lissette Lemus 

Pobladores e integrantes de la comunidad católica del cantón San Francisco Ángulo pidieron al Gobierno salvadoreño la suspensión definitiva de la construcción de un relleno sanitario en la zona porque afectaría más las fuentes de agua.

Denunciaron que desde febrero, una empresa mexicana realiza trabajos de construcción de un proyecto de tratamiento de residuos sólidos en la comunidad, pese a la oposición de los habitantes.

En el marco de una caminata ecológica, expusieron sus principales preocupaciones y sus peticiones ante el avance de la construcción del vertedero, que prevé recibir los desechos sólidos de unos 35 distritos de los departamentos de La Paz y San Vicente. 

Uno de los principales riesgos que señalan es la contaminación de nacimientos de agua y mantos acuíferos que, aseguran, aún no están contaminados.

El presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco), Felix Lainez, explicó que la solicitud no responde a un “capricho”, sino a la preocupación por la contaminación y la destrucción de los mantos acuíferos y los bosques. 

En la comunidad viven unas 105 familias que no cuentan con servicio de agua potable.

Los habitantes aseguran que el funcionamiento del vertedero complicaría aún más el acceso al agua, ya que tras la inauguración del Centro de Confinamiento de Terrorismo (Cecot) en enero 2023, el agua de la megaprisión es liberada sin el tratamiento adecuado.

Por esa razón, se han visto obligadas a comprar agua para consumo porque ya no pueden tomar la de los manantiales cercanos. Cuando no cuentan con suficiente dinero para comprar agua, deben trasladarse hasta otras comunidades de Tecoluca para conseguirla.

“Ahora ya no tenemos agua ni para tomar, tenemos que comprar el agua y al dividir el presupuesto mensual para comprar el agua ya no alcanza”, manifestó Reina Castellón. 

Relató que, cuando el agua aún no estaba contaminada, utilizaban los ríos cercanos para bañarse, lavar la ropa y regar los cultivos. Incluso, dijo, algunas familias consumían agua de las vertientes. 

“Hoy no, ni para mojarse los pies, porque todas las aguas negras del Cecot bajan en todos los ríos. Ahorita ya no sirven para nada y nos afecta más a las mujeres”, manifestó. 

Una investigación realizada por el equipo de Cristosal en 2024 señaló que el agua consumida por comunidades localizadas en los alrededores del Cecot no era apta para el consumo humano ni para la higiene personal, de acuerdo con especialistas consultados por la organización. 

“(El agua estaba) altamente contaminada por coliformes fecales y otras bacterias”, señaló Cristosal en un comunicado,  

Memoria histórica y ecológica  

Al son de cantos religiosos, la caminata inició en el punto conocido La Cruz del Perdón y fue encabezada por la imagen de San Francisco de Asís, reconocido por la Iglesia Católica, como patrono de la ecología por su reverencia hacia la naturaleza como “creación de Dios».

“El agua no se vende, el agua se defiende”, fue una de las consignas que acompañaron el recorrido. 

Al finalizar, los participantes se reunieron a un costado del memorial de homenaje a 45 víctimas civiles de una masacre perpetrada por soldados el 25 de julio de 1981, en el marco de la guerra civil. 

En el lugar, el fray franciscano Edison Zamora dirigió una oración ecuménica, donde reflexionó sobre el cuidado de la naturaleza, el medio ambiente y la Madre Tierra.

“Como iglesia del Dios de la vida, el Dios que creó todo el universo y el dueño de las cosas nos llama a cuidar la creación”, manifestó Zamora.

Por su parte, los habitantes de San Francisco Angulo expresaron su preocupación porque aseguran que en el lugar donde se construye el vertedero fue escenario de la masacre. Hasta ahora, únicamente han sido recuperados los restos de 30 víctimas que yacen en un memorial junto a la Iglesia, mientras que los restos de otras 15 personas aún no han sido encontrados.

“Pedimos la suspensión de las obras que amenazan nuestro territorio, el retiro de maquinaria y el cumplimiento de las medidas de protección para los sitios de memoria”, expresaron los habitantes en un comunicado. 

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