En julio de 1969, los ejércitos de El Salvador y Honduras protagonizaron una guerra que dejó un saldo de 300 militares muertos, centenares de heridos y desplazados. Aunque mediáticamente se conoce como la “guerra del fútbol” sus causas fueron mucho más profundas.
Durante el desarrollo de un juicio masivo en contra de centenares de cabecillas de la MS-13, la Fiscalía presentó pruebas y alegatos que ponen en entredicho la versión oficial de que se había controlado totalmente el flujo de información y órdenes a miembros de estas estructuras con el exterior.
El Gobierno de Nayib Bukele declaró como confidenciales los estudios preliminares sobre la presencia de minerales estratégicos en el país, incluidos oro, litio, cobalto y níquel, justificando que la información constituye un secreto comercial.
En su campaña de promoción para reactivar la minería metálica en El Salvador, Bukele afirmó que El Salvador es el único país que tiene prohibiciones para extraer metales en el mundo, pero esto no es cierto, ya que otras naciones también legislan al respecto.